"Los <BODY bgcolor="#FFFFFF" link="#0000FF" alink="#003366" vlink="#003366"> <p><FONT COLOR="#FE5301"><B>francotiradores</B></FONT> eran gente de Bernal"

VESPERTINO TAL CUAL - VIERNES 12 DE ABRIL DE 2002

CIUDAD

Pais en transicion
"Los francotiradores eran gente de Bernal"

Una fuente de la PM asegura que el alcalde de Caracas dio orden de disparar a la manifestación, dando inicio a una lluvia de balas

Jonathan Freitas/TalCual
Frente a la sede de la Alcaldía de Caracas, se apostaron funcionarios de la PM mientras en la azotea francotiradores disparaban hacia la avenida Baralt

Pedro Lara/TalCual
Los efectivos de la GN fueron equipados para preparar más bombas lacrimógenas durante el conflicto

 

Un transeúnte, de camisa azul y bluejeans, cae repentinamente en una acera de la avenida Baralt. Nadie supo qué pasó ni de dónde provino la certera bala. Él mismo, en una camilla del hospital Vargas, ignora qué le sucedió esa tarde cuando un país alzado por la ira quiso escribir su propia historia.

Algunos de los autores de la masacre fueron francotiradores y estuvieron apostados en las azoteas de los edificios ubicados alrededor de la plaza O'Leary, el Junín (esquina de Aserradero) y el Baralt (esquina de Muñoz), así como en la sede de la Alcaldía de Caracas. "Fueron ellos los que mataron con disparos certeros en tórax y cabeza a por lo menos once personas ayer". La información proviene de una fuente de la Policía Metropolitana, quien, por razones de seguridad, prefiere mantenerse en el anonimato.

"Esos francotiradores eran de Freddy Bernal, de Policaracas y nuestros efectivos los bajaron desde las azoteas donde estaban", comenta la fuente policial.

Cabe destacar que también hubo fuertes rumores de que los lazos entre la Policía Metropolitana y la Guardia Nacional se habían roto y que ambas instituciones intercambiaron disparos entre sí. Sólo fue una versión que más tarde fue desmentida por un oficial de la PM, quien negó que hayan existido roces entre los cuerpos de seguridad, porque "trabajamos en todo momento en total coordinación".

La fuente asegura que la única oportunidad en la que eso se pudo haber pensado, fue cuando se perdió el control de las manifestaciones y, para evitar el enfrentamiento mortal, ambas instituciones realizaron disparos con perdigones a fin de controlar la situación.

Crónica de una masacre

A la 1:30 de la tarde, en todo el centro de Caracas comenzaron a afinarse las estrategias policiales a seguir para lo que se vaticinaba sería un enfrentamiento cruento entre chavistas y escuálidos.

El anuncio inesperado de que la manifestación más grande que ha registrado el país se movilizaría desde la sede de Pdvsa en Chuao hasta el Palacio de Miraflores, puso en marcha un operativo que sacó a la calle a más de 5 mil efectivos de la Policía Metropolitana y otros 2 mil uniformados de la Guardia Nacional.

Los guardias nacionales, armados con fusiles de alto alcance, se apostaron en grupos de 50 efectivos en sitios estratégicos de la avenida Urdaneta. "Tenían como finalidad evitar que la marcha opositora hiciera acto de presencia en las instalaciones del palacio presidencial", comenta la fuente policial.

Por su parte, los efectivos metropolitanos portaban sólo armamento y equipos antimotines, como escopetas con cargas de perdigones de plástico, escudos, peinillas y los conocidos vehículos antimotines: La Ballena y El Rinoceronte. Todo marchaba bien entre los cuerpos de seguridad del Estado hasta que llegó la manifestación desde Chuao.

Inicialmente colocaron un piquete militar y policial en la esquina de La Pelota, en la avenida Urdaneta. En ese momento -2:30 pm- se pensaba que la marcha opositora entraría por la avenida Universidad, desde donde intentarían subir en caravana hasta Miraflores. Repentinamente fue otra la seña: la marcha cambió de rumbo; los opositores siguieron por la avenida Bolívar, por donde llegaron sin problemas hasta la Plaza O`Leary.

Los guardias nacionales y metropolitanos subieron hasta el palacio presidencial y bajaron hasta la esquina de Solís, cerca del liceo Fermín Toro, dejando libre una cuadra entre ambos piquetes, desde donde los manifestantes de ambos bandos sólo llegaron a gritarse y lanzarse ocasionalmente objetos contundentes.

Mientras esto ocurría, en la esquina de La Pedrera (avenida Baralt) se enfrentaban chavistas y opositores, evento que inmediatamente fue disuelto por el equipo antimotines de la PM, que separó nuevamente a las partes en disputa colocando vehículos antimotines entre uno y otro grupo.

Así transcurrieron las horas que aprovecharon las partes para tomarse algunas cervezas y refrescos que les dieran ánimos.

  • Molotov bolivarianas
    Minutos antes de la llegada de los opositores, frente al Banco Central, en plena avenida Urdaneta, un grupo de civiles aprovechó la ocasión para montar, protegido de una cortina azul, un laboratorio donde prepararon una gran cantidad de bombas molotov. Lo extraño del asunto era que la "fábrica" operó frente a 50 efectivos de la Guardia Nacional, quienes se hicieron la vista gorda. Luego de preparar el incendiario arsenal, hombres encapuchados tomaron cada uno cajas repletas de las botellas llenas de combustible y se apostaron en diferentes sitios.

  •